El acceso al agua corriente y potable sigue siendo un gran reto para muchas familias de la parte oriental de la Nación Navajo. Se calcula que el 40 % de los hogares navajos aún carecen de este servicio básico, lo que obliga a las familias a acarrear agua para beber, cocinar, bañarse y limpiar. La Misión Indígena de San Buenaventura se dedica a atender esta necesidad urgente, entrega a entrega.
Un legado de esperanza (Capítulo 2: La mujer del agua)
Nuestro programa de reparto de agua
Desde hace más de dos décadas, el servicio de suministro de agua de la Misión ha sido un salvavidas para las familias que viven en zonas remotas y aisladas. Nuestro equipo trabaja cinco días a la semana, durante todo el año, y distribuye a diario 14 000 galones de agua limpia y potable—lo que supone más de 3,36 millones de galones al año—a hogares que carecen de instalaciones de fontanería.
En la actualidad, prestamos servicio a más de 200 familias en un radio de 80 kilómetros. Llenamos nuestro camión cisterna en un pozo del propio recinto y lo llevamos a algunas de las zonas más inaccesibles, llegando así a personas mayores, niños y familias que carecen de medios de transporte o de recursos para abastecerse de agua por sus propios medios.